Bailando a la Luna con mi bebé (Dikra El Azzouzi)

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-“Las mujeres hacían esto como un baile a la luna, era un baile nocturno y dejaban su vientre descubierto para que les diera fecundidad”-.
Es una de las teorías extendidas en un intento por entender los orígenes de esta danza, y una de las teorías más tiernas y melancólicas oralmente descritas entre las mujeres de origen oriental y del norte de África.
Actualmente se conoce la danza del vientre como un espectáculo hipnótico de movimientos rítmicos, pero existe desde las sociedades orientales más. Es una práctica habitual bailar esta danza en reuniones de mujeres con motivo de celebración: bodas, bautizos, Aid Kbir…, por propia experiencia os digo que no hace falta un motivo especial para que en una reunión se ponga música que envuelve el oído, que hace vibrar la sangre, dé un vuelco el corazón y el cuerpo reaccione moviéndose al ritmo que va y viene de una percusión llena de fuerza.
En una misma reunión se puede ver cómo evoluciona esta danza: abuelas  que bailan serpenteando sus manos y contoneando las caderas con una experiencia más que adquirida. Madres que se lanzan con una sonrisa a coquetear con el ambiente con sus manos también serpenteantes y que van y vienen de la cabeza a la cadera, miradas de complicidad entre ellas y sus mayores demostrando el poder femenino a través del lenguaje que hablan sus caderas, hombros, vientre… Un vientre experimentado en gestar y parir. Miradas penetrantes de ojos maquillados con khol llenos de vivencias y emociones. Miradas fijas en sus descendientes a las que llegan bailando con sus trajes vistosos y alegres y a las que rescatan para sumarlas a esa danza magnética. Jóvenes damiselas que mueven, algunas más expertas y otras menos, sus cuerpos intentando seguir tímidamente los movimientos que sus mayores están marcando. Finalmente algo que mi retina de niña retuvo: veo salir a 2 mujeres con bebés muy pequeños en sus brazos a contagiarse de la energía transformada que crecía como un huracán y allí estaban: bailando con sus retoños acompañadas y rodeadas de las demás mujeres que liberaban sobre ellas todo el amor de un instinto ancestral. Ellas sonriendo relajadas, tranquilas y los bebés parecían estar también en movimiento, a gusto, escuchando esa música que crecería con ellos. Los bebés bailando en brazos de mamá.
Son muchos los beneficios físicos y emocionales que esta danza aporta. Los músculos de todo el cuerpo trabajan para coordinar los movimientos. El vientre, que es el punto como mujer que más nos beneficia se abre, se deja sentir para recibir todo el poder necesario para ser más fuerte, para ser más respetado y oído. Para que conozcamos y dominemos qué pasa en nuestro cuerpo teniendo como centro ese triángulo milagroso de la mujer. A entender y tomar consciencia de la descendencia que heredamos y nuestras hijas heredarán de esas primeras madres que parieron y marcaron en nuestra genética esa naturaleza.
La danza del vientre nos ayuda a prepararnos para el proceso milagroso de la reproducción, nos ayuda en el embarazo a entender más a nuestro útero, a relajar las tensiones que podamos ir acumulando en la espalda, molestias en el bajo vientre, calambres en las piernas… Nos ayuda en el parto a mantener los huesos y músculos de la pelvis abiertos y en movimiento acompañando a nuestro bebé a que encuentre la posición necesaria para acomodarse y encuentre el canal de parto. Y en el postparto nos ayuda a relajarnos, a seguir escuchando nuestro cuerpo renacido después de parir, a sentir que somos alimento facilitando la subida de la leche. Nos ayuda a fortalecer y restablecer los músculos abdominales y pélvicos. Nos ayuda a entender que somos mamás y a alejar esas sensaciones de inseguridad que producen el estrés de una nueva situación.
Bailar abrazada a tu bebé te permite entrar en otra dimensión de la maternidad. Bailar abrazada a tu bebé despierta el primer y más puro amor que desde la Tierra emana y nos contagia. Abrazada a tu bebé puedes bailar sin cansarte, cantándole al oído, cantando a tu ser con los ojos cerrados y la sonrisa en los labios. Abrazada a tu bebé puedes sentir cómo volvéis a ser uno, a encontrar ese equilibrio de cuando le tenías dentro y a entender que es una persona que te necesita para empezar en esta vida. Abrazada a él puedes entender que a medida que crezca bailarás a su lado acompañándole en la vida para que sea un ser independiente.
Abrazada a él te llenarás de ese sentimiento que mamá Tierra reservó para ti: te llenarás del amor maternal a la luz de la Luna.
Abrazada a mi bebé, le bailo a la Luna agradecida de este poder.

Dikra El Azzouzi

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