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Per si voleu saber més de mi ….

agosto 4, 2011

Aquesta entrevista va ser publicada a: La tercera, Revista Mujer, a Chile (31 de Juliol de 2011)

El placer de criar
Escuchar los deseos de la guagua. Acomodarse a sus tiempos. Quedarse con ella en casa y sentir placer. Son algunos de los principios de la crianza respetuosa o consciente que recoge el libro Una Nueva Maternidad, publicado en junio en España por un grupo de madres blogueras. Hablamos con Raquel Tasa, coideóloga del texto y una de sus 15 autoras.
por: Verónica San Juan

Hasta los 42 años Raquel Tasa tenía al menos dos asuntos resueltos en su vida: que su trabajo como contadora en una oficina se acomodaba a su carácter (“a mí dejadme con los números porque la gente siempre trae problemas”, decía), y que cuando tuviera un hijo lo criaría como había visto criar a tantos niños: sin mimos, sin concesiones, con esquemas rígidos, los únicos que conocía hasta entonces. Pero cuando nació Dídac en octubre de 2009, su primer hijo, sus certezas se hicieron polvo: las rigideces sucumbieron, abandonó su empleo contable y se convirtió en asesora de lactancia y porteo y más tarde en doula, oficio que le ha permitido acompañar a otras mujeres en su proceso de embarazo, parto y posparto. Entre medio, se hizo bloguera y, sin planificarlo, se transformó junto a su pareja, Enric Boix, en gestora y también en coautora del libro Una Nueva Maternidad, editado en junio pasado en España. Hoy a los 44 años Raquel ya no piensa en números, no cree que la gente traiga problemas y está convencida de que los principios de la crianza respetuosa están convirtiendo a Dídac en un niño independiente que crecerá como un sujeto criterioso y emocionalmente estable.

TODO EL TRASTO
“Te pasas el embarazo creyendo que vas a seguir los métodos de crianza tradicional más agresivos y de repente nace tu hijo y se va todo al trasto. Yo era anticolecho (dormir con la guagua en la misma cama). ‘No, no, fatal. ¿Y si se ahoga? Que duerma en la misma habitación, pero en su cuna’, decía yo. El caso es que nació, volvimos del hospital y no se habló siquiera: lo metimos en la cama y ahí sigue”, cuenta al teléfono desde la ciudad catalana de Sant Feliu de Llobregat. Dídac hoy tiene 1 año y 9 meses y se le escucha balbucear mientras su mamá habla. “Siempre está conmigo o con su papá”, comentará la bloguera.

Desde las primeras semanas de vida de su hijo los patrones de Raquel siguieron desmoronándose: “Yo pensaba un poco así: ‘el bebé tiene que estar en brazos, pero dentro de unos límites’, y de un día a otro ya no lo veía de ese modo”. Y aunque su sueldo era tan importante para la economía doméstica como el de su pareja, renunció al segundo día de su retorno posnatal. Ya encontrarían cómo suplir su ingreso, por ahora quería cuidar a Dídac. “Además de ser un placer, pienso que criar individuos más estables y más conscientes es el trabajo más importante que podemos hacer las madres para la sociedad, porque así la sociedad mejora”, explica.

Lentamente Raquel estaba aplicando los conceptos de la crianza consciente: “Si tu hijo está llorando, no te sale no cogerlo… Y cuando estás haciendo lactancia lo primero que haces es ponerle la teta en la boca, porque, o tiene hambre o seguro que la teta lo consuela”.

Mientras Dídac crecía su mamá pesquisaba nuevas lecturas y estudios que confirmaban su doctrina y escribía en su blog Madre Tierra (http://socmare.wordpress.com). Quería comunicar su felicidad, compartir sus hallazgos y encontrar a otras mujeres que se identificaran con su perspectiva. “No sé allá en Chile, pero acá todo el mundo, conozcas o no conozcas, siente que tiene el derecho a aconsejarte y que debes hacerle caso. Entonces entre eso, el pediatra que muchas veces no está de acuerdo con lo que quieres hacer, y la familia que opina, decidí buscar una red pequeñita de gente que estaba pensando lo mismo que yo y que incluso sabía más que yo… Además, estaba harta de oír frases como ‘uy, ya verás ahora, ya no podrás hacer nada’ o  ‘se te ha acabado la vida’, todos mensajes muy negativos. Yo quería romper una lanza en pro de la maternidad, porque ser madre es precioso y es un lujazo, y creo que tenemos que empezar a darnos gustos y ser felices con nuestro cuerpo y con lo que nos genera”.

Ese diálogo entre blogueras sería el origen del libro Una Nueva Maternidad. “Un día de septiembre, estábamos los dos en paro (cesantes), se levanta Enric y me dice: ‘He pensado que hay tan buenos artículos en la red que podríamos hacer un libro’. Así partió”, recuerda. Primero contactó a la periodista Ileana Medina (www.tenemostetas.com), y entre ambas invitaron al resto a escribir. Inicialmente pensaron en autoeditarlo y cofinanciarlo, pero Eva Darias, fundadora y directora de  la editorial Ob Stare, especializada en embarazo, parto y maternidad, vio el manuscrito de las 15 mujeres y decidió publicarlo.

¿Qué efectos ha tenido la crianza respetuosa en tu hijo?
Es verdad que tiene mucho apego conmigo, pero a la vez es muy independiente. Y tiene criterio: hay gente que le gusta y otra que no, y cómo le voy a criticar eso si a mí también me pasa lo mismo. Él observa y cuando se siente en terreno conocido se suelta y funciona libre; él sabe que estoy, aunque no me vea, y cuando me necesita, viene. Hay gente que va por la calle y me dice ‘¡ay qué mimado está!’, pero se ha comprobado que los niños a los que se les permite ese apego son más independientes.

¿Qué contestas cuando te dicen ‘ay qué mimado está’?
Al principio me enfadaba, estaba como una guerrera, pero ahora les digo “sí, por supuesto, como tiene que ser”.

¿Se desconciertan?
Les molesta que no me moleste su comentario. Claro, está mimado, pero no malcriado. Malcriado son los que están con un berrinchón en la calle y el padre o la madre miran para otro lado como diciendo ‘no es mío’. Ese niño sí que tiene un problema.

Para Raquel la nueva maternidad no es un tema privado, sino uno que incumbe al colectivo social:  “Estamos planteando que no solo la maternidad sino que la sociedad en pleno deben cambiar. No es normal que ser madre sea mal visto ni que tengas que escoger entre tener hijos o una vida profesional. No puede ser que estemos dando vida, que es el bien más preciado, y que se nos mire mal. No puede ser que la sociedad te recrimine por querer vivir la maternidad intensamente, porque tú estás trabajando para esa sociedad. Los gobiernos se hinchan cada vez que hay elecciones para decir que crearon guarderías; no creen tantas guarderías, posibiliten que esa mujer que quiere quedarse con el niño reciba dinero por hacerlo… Hay mujeres profesionales que llegado el momento tuvieron que elegir y escogieron ser madres. Está muy bien, pero está muy bien también que la sociedad permita que cuando ella quiera reincorporarse no se le dé un puesto inferior ni se le corte su carrera… La sociedad tiene que cambiar desde abajo y es el ciudadano el que debe exigir.

Claves para la crianza respetuosa


Por Raquel Tasa

Lactancia respetada en el tiempo y en los horarios: La teta no tiene horarios. Según la OMS la lactancia exclusiva debe perdurar hasta los 6 meses cumplidos, y debe prolongarse hasta los 2 años mínimo, combinada con alimentación complementaria. El destete es un acuerdo entre mamá y bebé.

Colecho: Según la OMS previene en un 50% el síndrome de muerte súbita del lactante. Para practicarlo basta cumplir con tres reglas básicas: no fumar, no tomar drogas ni padecer obesidad mórbida.

Exterogestación: Se habla de nueve meses dentro y nueve meses fuera del vientre; esos nueve meses en el exterior necesitaría un bebé humano para nacer más maduro. La bipedestación ha hecho que los bebés nazcan ‘antes’ de tiempo, pero eso no quiere decir que una vez nacidos estén preparados para enfrentarse al mundo sin la ayuda de su único referente: su madre.

Porteo: En los primeros meses los fulares elásticos y tejidos son un modo práctico para compartir los trayectos fuera de casa. Y dentro del hogar son de gran ayuda para seguir en contacto mientras las madres nos ocupamos de asuntos más prosaicos. Así nuestro hijo está siempre atendido y se facilita la lactancia.

Sin castigos: Los bebés no son caprichosos, no nos manipulan; ellos solo demandan aquello que necesitan. Al mirarlo como alguien que pide en función de una necesidad, la violencia de cualquier tipo no puede menos que desaparecer.

Maternidad escogida: Se basa en el derecho de escoger, es informada, mira hacia adentro, hacia el instinto. Si te nace, digan lo que digan, estará bien.

Respeto: Al final todo se basa en el respeto por esa nueva vida que has engendrado y que, sin embargo, no te pertenece: se pertenece. Respeto a sus tiempos, a su proceso evolutivo, a sus peticiones, entendiendo que un bebé no entiende de caprichos y sí de necesidades.


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